Compañeros de celda

domingo, 4 de diciembre de 2011

La respuesta

Existen personas que creen que no contestando a una carta, un correo, un mensaje o cualquier otro medio de comunicación personal, se sitúan por encima del otro. Nada más lejos de la realidad. El que no responde, desprecia, y despreciar a otro implica una carencia absoluta de humanidad y educación. Pobrecitos aquellos que no contestan. Realmente, se disfrazan de desprecio cuando la verdad es que no tienen razones o valor para dar una respuesta coherente.
A mi me enseñaron, y terminé aprendiéndolo por mi mismo a lo largo de mis años, que la respuesta es la forma más educada de considerar al interlocutor tan "ser humano" como a ti mismo. Y si hay alguien con quien no quisiera hablar, le diría "No deseo hablar con Vd"... pero contestaría.
Por mi respeto hacia los otros.
Por mi educación.

martes, 28 de junio de 2011

Hoy

Hoy ella cree en mi. Porque aunque yo no llegue hasta lo más alto, siempre alcanzo más de lo que ella me pide.
Hoy yo creo en ella. Porque aunque no lo encuentre todo en mi, siempre encuentra más de lo que yo esperaba.
Hoy, ella y yo, creemos en Dios.

miércoles, 1 de junio de 2011

El capitán

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

Henley

martes, 17 de mayo de 2011

¿Cuándo aprenderemos?

El hombre dice: "¡Todas las mujeres son iguales!"
Dice la mujer: "¡Todos los hombres son iguales!"
Digo yo: "¿Cuándo aprenderemos a mirarnos y conocernos?"

domingo, 15 de mayo de 2011

Lo que de verdad duele...

Duele el engaño, pero con el tiempo lo aceptas y te lo tragas, como si fuese la más grande verdad. Se supera.
Duele el desamor, pero al cabo, terminas por entenderlo y dejas de amar tú también. Se pasa.
Duele la manipulación, pero te acostumbras a ella y acabas por no darte ni cuenta de que eres una marioneta. Se acepta.
Duele la mentira, pero conduces tu vida por otros caminos y llegas a situarte lejos de ella. Se asume.
Pero lo que no se supera, no se pasa, no se acepta, no se asume... y duele, es ver cómo alguien a quien has querido y a quien has entregado tu vida, te pisotea sin piedad y sin motivo, por el puro placer de hacerte daño, hasta dejarte convertido en un despojo de sangre. Eso es lo que de verdad, de verdad... duele.

domingo, 8 de mayo de 2011

A gusto

Me siento a gusto. No voy a decir "feliz" porque siempre he cuestionado la validez de ese término. Pero me siento muy a gusto, en paz, pleno de vida, de cosas para dar y para recibir. Se que esto no será motivo de alegría para unas cuantas personas. Lastimosamente, la serenidad que consiguen unos suele representar la insatisfacción de otros. Es curioso cómo funciona en ocasiones el ser humano. Pero yo, independiente ya, por fin, de las falsas necesidades, de las falsas amistades, de los falsos amores, me siento a gusto. Mi conciencia me apoya. Me dice: "Lo has hecho bien, Bernard, tú lo has hecho bien. No culpes a quienes lo hayan hecho de otra forma, porque cada uno hace lo que puede". Y yo le hago caso. Sólo dependo de mi. Y me siento a gusto.

viernes, 29 de abril de 2011

De brujos y brujas

Las brujas ya no utilizan escobas, ni los brujos sus poderes ocultos, entre otras cosas porque no quedan escobas y los poderes ocultos se esconden demasiado bien. Ahora se estila más la fregona y el móvil. Ahora, para ser justos, habría que llevar a la pira a los poquísimos que no somos ni brujos ni brujas. Al fin y al cabo, son los únicos que conservan el misterio. ¡Benditos sean, y que su muerte resulte, a la par que inminente, gloriosa!